Conmemoración del Día Internacional de la Mujer, año 2019.

08 de marzo del 2019

Poder Judicial resalta rol de la mujer en la sociedad actual.

 

 

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y con motivo del III Aniversario del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, el Poder Judicial resaltó el rol fundamental que han tenido las mujeres en el quehacer de la institución y la sociedad actual.

“Este año se conmemora el 70 aniversario de nuestra Constitución Política. El reconocimiento de la igualdad, la equidad y la participación de las mujeres requieren una visión desde el Estado social”; afirmó el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, magistrado Fernando Cruz Castro; quien se refirió a los diferentes esfuerzos que ha emprendido el Poder Judicial para que se respeten los derechos humanos de las mujeres y se ponga fin a la violencia y la discriminación en su contra.

Dentro de las acciones desarrolladas, el Presidente de la Corte resaltó el trabajo realizado por  la Comisión de Género y la Secretaría Técnica de Género y Acceso a la Justicia, así como la creación del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia.

“El 8 de marzo es un espacio de reflexión para fortalecer la conciencia del pueblo costarricense sobre la relevancia de las cuestiones de género. Debo expresar un sincero reconocimiento a las mujeres que han trabajado y trabajan en la institución, pues con su esfuerzo y labor diaria, han derribado los prejuicios que inspiran el discurso patriarcal”, concluyó el magistrado Cruz Castro.

 

 

Como parte de la conmemoración, se realizó el panel “Rompiendo paradigmas y estereotipos”, con la participación de las señoras Emilia Navas Aparicio, primera Fiscala General; Vilma Sánchez del Castillo, letrada de la Sala Constitucional y primera ganadora del reconocimiento “Ulises Odio, año 2015”; y Sandra Solórzano Herra, primera jefa de la Sección Clínica Médica Forense. La actividad fue moderada por la periodista Adriana Durán Rodríguez, también reconocida por ser pionera en la cobertura de temas de deportes.

La selección de las panelistas, como primeras en puestos que tradicionalmente estuvieron ocupados por hombres, o como la primera receptora de un premio otorgado generalmente a hombres, les permitió que se refirieran a los desafíos, laborales y personales que tuvieron que vencer, y que brindaran recomendaciones para que más mujeres puedan alcanzar sus metas.

“Me parece que el mensaje importante que tenemos que dejar en este día es que tenemos que generar cadenas sólidas de pensamiento, de solidaridad y sororidad, de fuerza y convicción. De sentirnos orgullosas de ser mujeres, de no tener miedo de dar los pasos, de tener la fortaleza de decir las cosas que éticamente son las correctas, de no sentirnos menos, no sentirme limitada y dejar ese mensaje a las nuevas generaciones”, afirmó la periodista Adriana Durán.

Con la presentación de un video realizado por el Departamento de Prensa y Comunicación Organizacional y la Escuela Judicial, el Poder Judicial resaltó aquellas mujeres que en la historia institucional y en la actualidad se han destacado en puestos decisorios y que años atrás eran ocupados por hombres y que hoy son ejemplo de romper paradigmas y estereotipos.

Por su parte, la Presidenta de la Comisión de Género y magistrada de la Sala Segunda, Roxana Chacón Artavia, reconoció la labor que realizaron otras mujeres ex magistradas que ocuparon puestos relevantes en la institución y que sentaron bases importantes en el compromiso por lograr la igualdad entre hombres y mujeres en la institución.

Destacó la labor y la importancia de la Comisión de Género en el Poder Judicial, que a través de la Política de Género se logra cambiar paradigmas y estereotipos actuales con respecto a la mujer; además agradeció el trabajo que realizan otras instituciones del Estado y ONG’s en la lucha por la igualdad de género, e instó a todas las mujeres a luchar por el cumplimiento de sus sueños y a avanzar en las metas que se propongan.

 

 

La actividad se realizó en el auditorio “Miguel Blanco Quirós” del edificio del Organismo de Investigación Judicial y culminó con la entrega del informe de labores del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, en su tercer Aniversario, por parte de la coordinadora de esta oficina, Dixie Mendoza Chaves.

 

 

Discurso Magistrado Fernando Cruz Castro

Presidente de la Corte Suprema de Justicia

Conmemoración Día Internacional de la Mujer 2019

 

La justicia, la igualdad, la solidaridad, los valores añejos que inspiran la ciudadanía liberadora de las mujeres.

Como Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República de Costa Rica, considero un honor participar en la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres. Afinar la visión y la sensibilidad para comprender la injusticia que durante mucho tiempo lució “natural”. 

Los antecedentes de este día de reflexión se remontan a mediados del siglo XIX, en el pleno apogeo de la Revolución Industrial, que trituraba la dignidad del ser humano. Eso no hay que olvidarlo, las revoluciones no garantizan la dignidad de quienes la protagonizan.  El 8 de marzo de 1857, miles de trabajadoras textiles salieron a las calles de Nueva York con el lema 'Pan y rosas' para protestar por las míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil. Hoy quizás muchos inmigrantes deberían marchar en las grandes urbes norteamericanas, por el pan y la dignidad. 

Fue una de las primeras manifestaciones para luchar por los derechos de las mujeres, cuyas condiciones de trabajo eran peores que las de los hombres, dada la negación de la dignidad eminente de las mujeres. Diversos movimientos y protestas, como la huelga de camiseras de 1909, se produjeron a partir del episodio mencionado, los cuales sirvieron de referencia para definir el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. El capítulo más cruento de esta sucesión de injusticias se produjo el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas “Triangle Shirtwaist” de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron atrapados por el fuego. La mayoría eran jóvenes inmigrantes de entre 14 y 23 años, muchos eran niños. Como siempre, los grupos vulnerables, mujeres, inmigrantes, menores de edad. Estas injusticias se han superado en algunos casos, pero brotan en otros contextos y siempre son protagonistas las mujeres, los niños y los migrantes. Las injusticias van y vienen, renacen con otros rasgos, pero es la misma negación a la dignidad humana. 

El presente año se conmemora el 70 aniversario de nuestra Constitución Política. No me cabe la menor duda que la liberación de los prejuicios y las discriminaciones de género pasan por el fortalecimiento del Estado social de Derecho, tan venido a menos en las últimas décadas. Es a partir de una visión solidaria que se produce el progreso social, incluido, por supuesto, el reconocimiento pleno de la igualdad entre los hombres y las mujeres. El reconocimiento de la igualdad, la equidad y la participación de las mujeres requiere una visión desde el Estado social, desde la solidaridad social, porque no hay cambios de alcance colectivo, sin una visión solidaria, sin una participación convergente de la colectividad.

En el ámbito del Poder Judicial se han realizado importantes esfuerzos para que se respeten los derechos humanos de las mujeres y se ponga fin a la violencia y discriminación en su contra. Violencia contra las mujeres, con tantos rostros, algunos no son visibles al control social o al control judicial. La violencia contra las mujeres, la discriminación por razones de género, la desigualdad, esos son los escenarios de una discriminación que niega la dignidad de las personas. Encontramos muchos escenarios en los que la dignidad de la ciudadanía, se conculca, se evapora. 

Desde el año 2001 se creó la “Comisión de Género”, cuya función primordial es definir los lineamientos necesarios para la incorporación de la perspectiva y el análisis de género en el quehacer del Poder Judicial y es el ente rector de la Política de Igualdad de Género. Además la institución cuenta, desde el 2003, con la Secretaría Técnica de Género y Acceso a la Justicia y con una “Política de Igualdad de Género” que fue aprobada por la Corte Plena en la sesión Nº34-05, del 07 de noviembre de 2005, artículo XIV,  cuyo principal objetivo es garantizar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres y la no discriminación por género en las decisiones judiciales, en el servicio público de la administración de justicia, y en el funcionamiento interno del Poder Judicial. Es el paradigma para superar un discurso arraigado, asentado en el alma de tantas personas, hombres y mujeres. 

En el marco de esa Política de Igualdad, la Secretaría de Género ha desarrollado sus funciones en las siguientes áreas de trabajo: a) género; b) hostigamiento sexual y violencia doméstica; c) acceso a la justicia; y d) Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia. Es una labor que fortalece el camino liberador hacia una sociedad más justa, más solidaria, más humana. Hay un reto: propiciar una sociedad que se desarrolle con equidad y humanidad. 

De igual forma me honra participar en el III aniversario del Observatorio Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia, el cual es un instrumento sumamente valioso pues a través de la recopilación de información sistemática y actualizada crea un espacio donde se pueda dimensionar y evidenciar la magnitud de las principales violencias de género contra las mujeres, como el femicidio, la violencia doméstica y la violencia sexual. Son crónicas de inhumanidad sobre la que el Poder Judicial puede tener una definida incidencia.   

El 8 de marzo es un espacio de reflexión para fortalecer la conciencia del pueblo costarricense sobre la relevancia de las cuestiones de género, cuyo contenido es lacerante, por eso requiere una respuesta que sea acorde con los derechos fundamentales y la dignidad de la persona. La discriminación es una constante en el ser humano, la devaluación del otro, la centralidad del ego deformante, el ser humano va y vuelve de esos extravíos, así lo hace con cualquier tipo de discriminación, que sobrevive y mora en el alma de todos, por razones atávicas, culturales, por prejuicios, incluidos los religiosos.  Visiones tradicionales que invisibilizan los problemas de la postergación por razón de género, ingreso, oportunidades, son todas monedas del mismo cofre de las injusticias. No basta la Constitución ni las convenciones internacionales, debe existir una denuncia permanente y una acción que ilumine las injusticias que parecen “naturales”, especialmente en contra de las mujeres, de los marginados, de los que se les niega su dignidad e igualdad plena. 

El Poder Judicial debe contribuir para que los derechos de las mujeres, alcancen plena vigencia en el marco de una sociedad igualitaria y equitativa. El Estado social y las reivindicaciones de las mujeres requieren inversión social, recursos, no son sólo formalidades jurídicas las que definen estos temas. Por eso no se puede ignorar que se posterga una sociedad más justa, más humana, cuando no hay equidad tributaria y las metas que caracterizan un desarrollo humano equitativo se ponen en el terreno de las aspiraciones inalcanzables ante el lenguaje de una economía que no es equitativa, aunque aparente una neutralidad engañosa. Doy un ejemplo: la red de cuido. No se ha podido desarrollar satisfactoriamente, porque no hay recursos y esa es una razón de Estado, una razón insalvable para que las aspiraciones, las reivindicaciones legítimas, se posterguen para una mejor ocasión.  

Por razones eminentemente económicas, los instrumentos que permiten aplicar acciones afirmativas y reconocimientos para las mujeres, se han postergado en la empresa privada. La política de género en la empresa privada, es poco significativa. Son buenos los discursos, pero mejor aún si el paradigma de la igualdad de género se aplica con vigor y eficacia en la empresa privada. La evolución hacia una sociedad más justa en esta materia, no puede circunscribirse al sector público. Esa es otra debilidad, que es bueno recordarla en un día tan importante; buenos los discursos, pero mejor aún las políticas concretas de género en el sector privado. Las caras se alargan, las sonrisas desaparecen, cuando examinamos lo que hace falta, lo que se omite sistemáticamente. 

Una sociedad con un reconocimiento pleno a los derechos de las mujeres, no es un discurso menor, las reivindicaciones de género tienen un poder revolucionario, para cambiar perspectivas y para buscar otras soluciones. Sabemos bien que la acción de la justicia, tiene serias limitaciones, es posible que no veamos la injusticia en muchos casos.   

Tantas mujeres que en soledad han planteado rutas diversas para superar la alienación, la postergación y la desigualdad que sufren las mujeres. Hoy puedo recordar, entre otras, a Yolanda Oreamuno, que en su ensayo escrito en 1938, ¿ Qué hora es ? afirma que : “Así, lo necesario es forjar la verdadera personalidad femenina, único remedio contra la frivolidad y demás aberraciones apuntadas. Una personalidad equipotencial, nunca igual a la del hombre, que nos faculte para escoger rutas cuando hay cerrazón de horizontes. Un estado de espíritu de solidez tal que nos convierta en compañeras y no en esclavas, acusadas o encubiertas del hombre”.

 Es una declaración de principios, cuando Yolanda tenía veintidós años, expresada en la Costa Rica de 1938. Imaginen el sojuzgamiento de las mujeres, así como su ausencia de derechos, que abarcaba, con otra coloratura, a los obreros y campesinos. La injusticia tiene diversidad de apariencias, muchos rostros: el género, es uno de ellos. Un gran desafío: Que las personas, hombres o mujeres, puedan escoger rutas cuando hay cerrazón de horizontes, así es, horizontes cerrados por la intolerancia, la ignorancia, los prejuicios, el fundamentalismo religioso, la ausencia de ideales sociales, la muerte de la igualdad en las manos del pragmatismo económico, el que no tiene rostro humano, sólo la engañosa objetividad de unas cifras que parecen incuestionables.  Tantas son las fuentes de esos horizontes cerrados. Que las mujeres puedan ser compañeras, que puedan ser iguales, sin sufrir la esclavitud de los prejuicios o la servidumbre de una cultura que impone unas cadenas que se eternizan en la invisibilidad.

 Debo expresar un sincero reconocimiento a las mujeres que han trabajado y trabajan en la institución, pues con su esfuerzo y labor diaria, han derribado los prejuicios que inspiran el discurso patriarcal. La liberación de las mujeres, es sólo una parte de la ciudadanía plena, democrática, en la que debe asumirse una visión y una participación que responda a las raíces de una sociedad con justicia e igualdad.

 

Departamento de Prensa y Comunicación Organizacional, Poder Judicial.

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